14/03/2019

NUEVA LEY DE SECRETOS EMPRESARIALES

NUEVA LEY DE SECRETOS EMPRESARIALES

Hoy en día, la información es un bien objeto de comercio y los avances tecnológicos nos facilitan su divulgación, pudiendo así producir un perjuicio a las empresas. Es por esta razón que el pasado 20 de febrero se publicó en el BOE la Ley 1/2019 de Secretos Empresariales (que entró en vigencia ayer día 13 de marzo del 2018).

Con esta ley se adapta al derecho español la Directiva de la Unión Europea 2016/943, sobre la protección de los conocimientos técnicos y la información empresarial no divulgada contra su obtención, utilización y revelación ilícita, directiva que cada estado miembro tenía que incluir antes del 9 de junio del 2018.

La nueva norma española busca cumplir dos objetivos. El primero, garantizar que la competitividad de las empresas europeas que se basa en información empresarial no divulgada esté protegida de forma adecuada; y el segundo, mejorar las condiciones y el marco para el desarrollo y la explotación de la innovación y la transferencia de conocimientos en el mercado interior.

Para ayudarnos a entender este tema se tienen que comentar diferentes aspectos.

El primero de ellos es qué se entiende por secreto empresarial. Incluye toda la información relativa a cualquier ámbito de la empresa siempre que esta sea secreta – cuando no sea fácilmente accesible o no sea generalmente conocida por las personas que pertenecen al entorno donde la información es utilizada-, tenga un valor empresarial y haya sido objeto de medidas razonable por parte del titular para mantenerla en secreto.

En segundo lugar, es necesario hacer referencia a la obtención, utilización y revelación lícita de secretos. Se considerará lícita cuando se realice en ejercicio del derecho de libertad de expresión o información, se busque proteger un interés reconocido por el derecho europeo o español, se persiga descubrir, alguna falta, irregularidad o actividad ilegal y, cuando los trabajadores lo hayan puesto en conocimiento de sus representantes, en ejercicio legítimo de sus funciones.

De igual manera será lícita la obtención que se realice por descubrimiento o creación independiente; por observación, estudio o ensayo de un producto u objeto que se haya puesto a disposición del público o que quién esté legítimamente en posesión no tenga ninguna prohibición para obtener la información, en ejercicio de los derechos de los trabajadores y de los representantes a ser informados de acuerdo con las normas legales y, cualquier otra actuación que resulte de las prácticas comerciales leales.

En tercer lugar y en contra de lo que se ha expuesto en el punto anterior, se considerará violación de secretos empresariales cuando sin consentimiento del titular o mediante las prácticas comerciales desleales se obtenga, se utilice o se revele, o cuando, mediante un acuerdo de confidencialidad, se explote el secreto. También se contempla en la norma la vulneración indirecta del secreto.

En cuarto lugar, se indican las acciones que se podrán solicitar delante las violaciones previamente mencionadas, que son las siguientes:

  1. La declaración de violación del secreto empresarial.
  2. EL cese o prohibición de los actos de violación
  3. La aprehensión de las mercancías infractores y de los medios destinados únicamente a su producción, con el objetivo de destruirlas, entregarlas a entidades benéficas o modificarlas para eliminar las características que las hacen ser infractoras.
  4. La remoción de cualquier soporte que contenga el secreto empresarial y, en su caso su destrucción total o parcial.
  5. La atribución de las mercancías infractoras al demandante, imputándose el valor de las mercancías a la indemnización posterior.
  6. La indemnización de daños y perjuicios siempre que se pueda apreciar dolo o culpa en el infractor.
  7. La publicación o difusión completa o parcial de la sentencia, preservando en todo momento la confidencialidad del secreto empresarial.

En quinto lugar, se tiene que tener en cuenta la fijación de los daños y perjuicios en la que se incluyen todos los prejuicios económicos – también el lucro cesante- que haya sufrido el titular del secreto, el enriquecimiento injusto obtenido por el infractor y el perjuicio moral en los casos que así fuera considerado.

Por último, las acciones de defensa de los secretos empresariales prescriben en el transcurso de tres años desde el momento en que se pudieron ejercitar y la persona legitimada tuvo conocimientos de aquel que realizó la violación del secreto. Este plazo podrá ser interrumpido por las causas previstas en el artículo 1973 CC (por reclamación extrajudicial del acreedor y para cualquier acto de reconocimiento de la deuda por parte del deudor) y 143 LJV (para la presentación con ulterior admisión de la solicitud de conciliación).

Esperando que sea de su interés, quedamos a su disposición para cualquier ampliación o comentario.

Reciban una cordial salutación.

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